En un giro inesperado tras casi un año y medio de incomunicación, Nahuel Gallo, el gendarme argentino detenido en Venezuela, logró contactarse telefónicamente con su familia. "Me volvió el alma al cuerpo", expresó su esposa, María Alexandra Gómez, tras recibir la primera llamada de su marido desde que fue recluido en la cárcel de máxima seguridad El Rodeo 1, en Caracas.

El contacto se produjo en un clima de extrema tensión. Gallo inició una huelga de hambre junto a otros presos políticos para denunciar que fueron excluidos de las recientes medidas de amnistía del gobierno venezolano, las cuales hasta ahora solo beneficiaron a ciudadanos venezolanos. 

Según relató Gómez, el mensaje de su esposo fue breve pero contundente. "Llamó para decirme que seguía fuerte y que nosotros también debemos estarlo", realtó.

La situación de Gallo es seguida de cerca por organizaciones de derechos humanos. Elisa Trotta, activista y diplomática, denunció que la comunicación fue posible luego de que familiares lograran gritar mensajes desde las inmediaciones del penal, y obtuvieron respuesta de los internos. 

La familia del gendarme exige ahora la intervención de la Cruz Roja Internacional y asistencia consular urgente para garantizar su integridad física mientras continúa la protesta por su libertad.